Guillermo Francella es el siniestro Arquímedes Puccio en "El clan"

Hace una década el actor pegaba un giro a su carrera humorística para embarcarse en proyectos más comprometidos, desde musicales hasta dramas intensos, una galería que desde este 13 de agosto con el estreno de "El clan"

La última propuesta de Pablo Trapero, incluirá a Arquímedes Puccio, cabeza de una banda familiar dedicada a secuestros extorsivos, algunos seguidos de muerte, en la década del 80.La nueva propuesta de Pablo Trapero, que no pudo llegar a tiempo a Cannes, donde siempre es recibido con entusiasmo, pero sí a Venecia, donde se verá a principios de septiembre, vuelve a principios de la década del 80, cuando Arquímedes Puccio, un oscuro contador del barrio de San Isidro, vinculado -se revelará mucho después- con la Triple A y los servicios de inteligencia, perpetró crímenes y secuestros.Francella, el actor en principio cómico que supo tocar inusitados picos de rating con ciclos como "Poné a Francella" o "Casados con hijos", y que incursionó luego en un sinfín de personajes y géneros, como la comedia musical en "Los productores", junto a Enrique Pinti, o "El joven Frankenstein", fue con el tiempo tomando una dimensión y popularidad que lo coloca entre las figuras más taquilleras de nuestro medio artístico, a la par, por ejemplo, de emblemas de éxito como Ricardo Darín."Cuando hice 'El joven Frankenstein' vino Thomas Meehan, el coguionista de Mel Brooks, tambien de 'Los productores' que también habíamos hecho, y me emocionó con lo que dijo: 'Usted es lo que yo quería para este personaje. Esto que usted transmite, esa conexión con el monstruo, el cariño, esa cosa naif'. No tenés idea qué devolución me hizo... me emocionó mucho. Además nosotros le sacamos un par de escenas y pensé que nos iba a matar, pero nos dijo que eran las que le dijo a Mel que tenía que sacar pero no quiso", recuerda.Arquímedes, el personaje interpretado por Francella en "El clan", había armado una banda con “colegas” como él ya en la decadencia de la última dictadura cívico-militar, “mano de obra desocupada”, en la que logró tener como cómplices a dos de sus hijos veinteañeros, Alejandro, jugador de rugby del CASI (Club Atlético de San Isidro), y Daniel, recién regresado de Australia, además de tener la colaboración de Epifanía, su esposa, y la mirada de soslayo de sus hijas.Tres secuestros o intentos, seguidos de muerte, y el cuarto fracasado, el uso del sótano de su casa como celda de reclusión, así como un sinfín de acciones tenebrosas, terminaron encarcelando al grupo y condenando a Arquímedes y Alejandro a prisión perpetua y a Daniel a 13 años, no obstante huyó antes de que la prisión fuese efectiva.Por su parte, el rugbier tras varios intentos de suicidio murió luego de ser liberado a los 49 años y su padre, que gozó de libertad por su edad, falleció a los 84, luego de recibirse de abogado en General Pico.A Francella le tocó componer el personaje más difícil de su carrera, en realidad construirlo junto a Trapero, de acuerdo a los pocos registros que existen de Arquímedes o recuerdos de sus vecinos y conocidos, un hombre de frialdad temeraria, estricto con su familia, capaz de cometer atrocidades y mentir descaradamente sin que se le mueva una ceja, tal como lo interpreta el actor que compartió “El secreto de sus ojos” con Ricardo Darín.“Hace años que quería cambiar el rumbo, no solo en cine sino también en teatro y televisión, o la comedia musical, preparándome todo un año para no desafinar en el escenario en dos musicales que fueron fantásticos para mi vida y me pasó lo mismo con 'El hombre de tu vida' y con 'Casados con hijos', acerca de una familia políticamente incorrecta, con una precisión y un texto milimétrico, que si te salías de allí ya dejaba de tener efectividad”, recuerda.“Este personaje me permite despojarme de cualquier recurso que conozco de mí, con el que no me identifico ni me reconozco, pero no en lo estético, sino en lo oral, en el decir, en lo postural, me hace sentir pleno... Fue muy útil todo el proceso de ensayo, la transformación interpretativa, y explorar algo nuevo me llenó de placer. Pablo me dijo que cuando dialogaba no debía pestañear: fue difícil pero lo logré”, asegura.“Es un personaje difícil, muy retorcido, un chacal. Hubo que construir este Frankenstein. Había ciertas cosas que tomábamos del material fotográfico, sabíamos que era severo, un tipo culto, con buena forma de hablar, poco afectuoso, que era el loco de la escoba y barría la vereda obsesivamente, pero en las fotografías notábamos ese poco afecto, el no aparecía tocando nunca a nadie", aseguró.Francella sigue sorprendido por su personaje: "Veíamos la disociación que tenía ese tipo religioso, que iba a misa, haciendo la comida, ayudando en los deberes a su hija, en una situación difícil de pensar, por si pienso en mi vida, yo dentro de dos horas tengo que ver a mi madre, vos te vas a la redacción y los Puccio dentro de dos horas tenían que secuestrar a alguien. Algo pasaba allí, algo de complicidad también. Muchos decían que la familia era víctima de Arquímides... victimarios también. Hay un límite"."Los gestos, las miradas, el no pestañear, el proponerle a Pablo cosas como demorar mis respuestas, intimidando, todo eso... Está muy trabajado el silencio. En el caso de Puccio, además de ser un 'servicio' estaba comprobado que fue sobreseído en temas como tráfico de armas, incluso en secuestros. Hablé con Sevini de Cubría y contó de su arrogancia...", recuerda el actor."Es muy difícil transmitir esa oscuridad, meterse en la piel de Arquímides Puccio fue asfixiante. Siempre lo hablábamos con Trapero, uy... tenemos que hacer tal escena, lo sabíamos, pero había que meterse con patas y todo, y con Peter (Lanzani), que es un chico con notable talento, lo hacíamos".Ahondando en las sensaciones del rodaje, Francella cuenta que "no me llevaba el personaje a casa, pero quedaba con una carga emocional fuerte; había rodajes nocturnos y eso nos forzaba a una entrega muy especial. Estuvimos ocho semanas muy metidos en esa familia, pero valió la pena. El rodaje terminaba pero el fantasma, de alguna forma, quedaba por ahí"..

   

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